Seguir una dieta mediterránea de forma habitual se asocia a una mayor concentración de colesterol HDL, o colesterol bueno, un indicador de buena salud cardiovascular, según un artículo publicado en el último número de la Revista Española de Cardiología (REC). «Este estudio pone de manifiesto la asociación existente entre los niveles de colesterol HDL y el tipo de dieta que se sigue habitualmente”, afirma el doctor José L. Peñalvo, coautor del estudio e investigador del Área de Epidemiología y Genética de Poblaciones de la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). “Esta relación ya se ha puesto de manifiesto en estudios previos como el Predimed sobre intervención con dieta mediterránea, pero es importante verificar que esta asociación se mantiene en la población en general, sin intervención y que existe una relación proporcional entre la mayor adherencia a una dieta mediterránea y un mejor perfil lipídico”.
Junto a este aumento de concentración de colesterol HDL, se evidencia una disminución de colesterol LDL, triglicéridos y colesterol total, gracias a los efectos cardioprotectores de la dieta mediterránea, asociada a una mejora del perfil lipídico en sangre. El estudio, realizado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, entre otros centros, identificó los principales patrones alimentarios de la población española actual para luego investigar su asociación con el perfil plasmático (colesterol total, colesterol HDL, colesterol LDL y triglicéridos), con el objetivo de demostrar la relación existente entre la alimentación y la post aparición de placas adiposas en las arterias (enfermedad aterosclerótica) en su etapa subclínica, es decir, antes de manifestar signos de daño vascular.
Después de un análisis transversal de los datos obtenidos entre 1.290 participantes de la cohorte del Aragon Workers Health Study (AWHS) y el consumo habitual de 136 productos, se concluyó que los participantes que siguieron una dieta más asociada a este patrón mediterráneo presentaban cifras de colesterol HDL (colesterol bueno) mayores que los participantes con mayor adhesión al patrón de dieta occidental (54,8 mg/dl vs 49,9 mg/dl), mientras que se consideran óptimas las cifras de ≥40 y ≥50mg/dl para varones y mujeres respectivamente. “Estos datos muestran que entre los individuos que siguen más de cerca uno u otro patrón dietético hay una diferencia de 5mg/dL (aproximadamente un 10% de diferencia) en los niveles de colesterol HDL”, resume el doctor Peñalvo.
El otro perfil de consumo, además del basado en verduras, frutas, pescado, carnes blancas, frutos secos y aceite de oliva, era el de aquellos que seguían un patrón de dieta occidental, rica en carnes rojas, comida rápida, productos lácteos y derivados de cereales refinados.
Por otra parte, la disminución del colesterol bueno se relaciona con un mayor consumo de alimentos procesados y de origen animal. “Este es el caso de un consumo elevado de alimentos con azúcares añadidos e hidratos de carbono refinados que han demostrado aumentar la adiposidad visceral, reducir la sensibilidad de la insulina y estimular la creación de grasas de reserva y triglicéridos en el hígado, lo cual podría provocar una disminución de los niveles de colesterol HDL”, dice el doctor Peñalvo. “Por el contrario, el efecto favorable de la dieta mediterránea podría deberse al consumo de aceite de oliva en el contexto de una dieta rica en frutas y verduras”.
 
 
Fuente: El Diario Vasco
http://www.diariovasco.com/sociedad/salud/investigacion/201504/28/dieta-mediterranea-aumenta-colesterol-20150428155955-rc.html

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