Los síntomas análogos de alergias e intolerancias alimentarias, que afectan al 15% de la población, pueden llevar a confusión. Sin embargo, el sistema inmunológico sólo está involucrado en el caso de las alergias.

Las alergias

La alergia alimentaria es una forma específica de intolerancia que activa el sistema inmunológico cuando percibe una sustancia normalmente inocua como si fuera una amenaza (un alérgeno). Aunque la incidencia es del 3 al 7% en la población infantil, la mayor parte las supera en los primeros años y, en la edad adulta, sólo afecta al 2% de la población. En un gran porcentaje se hereda, detectándose en los primeros años de vida.

Síntomas

Producen síntomas respiratorios (picores, moqueos, tos…), gastrointestinales (vómitos, diarrea, naúseas, cólicos…) y cutáneos (inflamaciones, urticaria, eczemas, erupciones…). Aunque algunas reacciones alérgicas tardan horas o incluso días en desarrollarse, normalmente se producen de forma inmediata, y localizada.

Las intolerancias

La intolerancia alimentaria se da cuando el cuerpo no puede digerir correctamente un alimento o uno de sus componentes. Las intolerancias alimentarias afectan al metabolismo pero no al sistema inmunológico. Las dos intolerancias más importantes son a la lactosa y al gluten, aunque también hay a la fructosa o a algunos tipos de fibras.

Síntomas

Puede tener síntomas parecidos a las alergias: náuseas, diarrea, dolor abdominal..

Modo de actuar

La alergia y la intolerancia alimentaria se pueden diagnosticar adecuadamente mediante métodos de detección científicos. Hay que acudir al médico y posteriormente al especialista dietista para su tratamiento.
En el caso de las alergias, la única actuación posible es la eliminación total de la dieta del alimento causante. Es importante examinar las etiquetas de los alimentos y conocer  las diferentes denominaciones que le pueden dar al producto. Por ejemplo, el huevo puede aparecer como livetina, albúmina, lisozima… Mientras que las alergias al huevo y la leche de vaca pueden desaparecer, las alergias a los frutos secos, las legumbres, el pescado y el marisco suelen permanecer durante toda la vida.
Respecto a las intolerancias, es necesario limitar, salvo en el caso de los intolerantes al gluten que deben abstenerse completamente (enfermedad celíaca), el consumo de los alimentos causantes a pequeñas cantidades.
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